Mientras escribo estas líneas, miles de ingenieros en sus equipos de tecnología están trabajando en proyectos que se asientan sobre la tecnología blockchain. Hemos escuchado sobre acuerdos entre Matic y Disney para la implementación de tecnologías Web3, o el caso de Algorand y FIFA -donde Algorand le ofrece su Blockchain a la FIFA para hospedar sus NTFs-, o el caso de VeChain -blockchain centrada en las cadenas de suministro “supply chains”- quienes recientemente firmaron un acuerdo con la UFC, que a primera vista parecieran ser solo acciones de marketing.

Sin embargo, se pueden enumerar cientos de proyectos que hacen uso de la tecnología Blockchain en términos de aplicaciones comerciales que permiten que cualquiera las use libremente. Entran dentro de esta categoría Bitcoin, los tokens, las Altcoins, las Stablecoins, los NFTs y todas las tecnologías que componen lo que llamamos DeFi.

DeFi se entiende como finanzas descentralizadas. Contratos inteligentes que tienen como objetivo ofrecer a los inversores una participación en mecanismos de compra y negociación descentralizados y automatizados. Es innegable el papel que pueden tener estas dos características en el mercado financiero. Por lo tanto, es inevitable que sean creadas,  auditadas y sea un común denominador la necesidad de aplicaciones cada vez más robustas y seguras. Aunque al día de hoy carezcan todavía de una cierta capa de seguridad, ya que hoy en día aún existe riesgo de que tu dinero se vaya a cero en una operación, y esto es una realidad  para cualquier inversor independientemente de su experiencia. 

Los NFT (tokens no fungibles) son una aplicación comercial de una suscripción en una blockchain. Actúan como prueba de que un documento determinado ha pasado por un proceso de transferencia de propiedad. La Blockchain legitimiza esta transferencia del autor al comprador ¿Es 100% seguro? Si el usuario cuenta con herramientas para proteger su clave privada -que ahora es una línea de información-, sí  es algo seguro. Sin embargo, en muchos casos los compradores entran a través de plataformas que están fusionadas con otras plataformas de compra de NFT, lo que crea diversas grietas de seguridad.  Además del efecto «hype», que hace que ciertos proyectos o tokens lleguen a valuarse como el oro cuando en realidad tienen aún mucho por mejorar.

La cantidad de  tokens y Altcoins que existen en la actualidad es surreal en término de monedas, tokens, tickets, etc., que, por mucho que ofrezcan alternativas interesantes dentro de lo que comenzó Bitcoin, (me gustan algunas ideas, incluso sin atesorarlas en mi billetera…) ninguna de ellas realmente ofrece ventajas reales hasta ahora. Por ende,  terminan atrayendo más que nada  a aquellos que están interesados en vender en un futuro a un mayor precio que al que compraron. El uso y aplicación de las altcoins no son lo suficientemente atractivos para justificar su adquisición y su valor la más de las veces es meramente especulativo.

No hay manera de hablar de Blockchain sin hablar de su origen, Bitcoin. La Blockchain gana relevancia desde el momento en que las iniciativas tecnológicas y los profesionales se han inspirado en este mecanismo de verificación de bloques de bitcoin para desarrollar soluciones, y muchos llegan a pensar que esto tiene más futuro que algo destinado únicamente a ser una alternativa al dinero y competir con los gobiernos y la legislación.

A pesar de que hay quien crea «más en la Blockchain que en Bitcoin», Bitcoin funciona. Los sistemas de punto de venta son cada vez más avanzados, lo que permite una transacción comercial completa con CERO bancos involucrados.Transacciones emisor-receptor sin intermediarios, como propone inicialmente Satoshi Nakamoto en su whitepaper.

No es descentralizado ni anónimo, pero…

A pesar del éxito de Bitcoin, la aplicación Blockchain más utilizada mundialmente son las Stablecoins. Famosas por ser «criptomonedas sin el problema de la volatilidad», permiten transacciones más similares a lo que la gente ya hacía antes de que surgiera este mercado derivado del Bitcoin. De ahí viene su popularidad. Son la categoría de activos creados por este mercado que más circulan, que pasan más de billetera a billetera, de persona a persona, cumpliendo así el papel del dinero como estamos acostumbrados. E incluso más que Bitcoin.

Las stablecoins nunca se han utilizado tanto como hoy. Si sumamos a  todas, la participación de esta categoría en el criptomercado (capitalización de mercado) es muy cercana a la de Ethereum, y muchas de ellas se basan en Ethereum -lo necesitan para moverse o se desarrollaron a partir de él-. Aunque el volumen en Dólares de Bitcoin y Ethereum es mayor, las stablecoins circulan más, están más transitadas porque están hechas para esto, mientras que la mayoría de las reservas de bitcoin y Ethereum viven en “HODL», es decir, almacenadas en las billeteras en poder de sus inversores.

Las stablecoins fueron cruciales para este intercambio de criptomonedas análogo a la bolsa de valores, que impulsó el Mercado de Ofertas de Altcoins y Tokens, para bien o para mejor. Ahora existe entonces, un par con el dólar para hacer de las operaciones algo más familiar.

Pero la gran diferencia está en su correcto uso. En países en donde existe dificultad bancaria para convertir dólares, como en América Latina y África, las Stablecoins, junto con las exchanges y los comerciantes independientes, el famoso «p2p», facilitaron la recepción de pagos desde el extranjero, contribuyendo así a la entrada de más dinero en el país con un factor de eficiencia adicional. Es todo lo que siempre se dice que una moneda necesita, un uso real en donde hay una inyección de valor notable.

Este nuevo mundo post-pandemia exige más trabajo remoto que nunca. En este escenario, las stablecoins agregan la capa de eficiencia que está marcando la diferencia. Permite la conversión en las cantidades deseadas al  momento que mejor favorezca al usuario. Se pueden convertir en cientos de otros activos y productos de inversión en unos pocos clics. La eficiencia añadida es tan evidente que hasta  los propios bancos centrales están gestionando para lanzar su versión inspirada en la tecnología y el funcionamiento de las Stablecoins. Las CBDC, monedas digitales de los bancos centrales,  vienen para competir pero solo deberían mejorar la vida de los profesionales de Internet. Y el trabajo en Internet ha actuado como un “vortex”, chupando  a  profesionales, especialmente a los más jóvenes, del formato tradicional al formato remoto, demostrando que debería ser la tendencia general del trabajo global en los próximos años. Esto haría que se requiera aún más de esta estructura de conversión de valor impulsada por las Stablecoins.

¿Cómo se crean las Stablecoins? ¿Cuáles son los principales? ¿Cuál es el papel de Bitcoin y la madre de las altcoins, Ethereum en este mercado? ¿Y la regulación permitirá la competencia entre el gobierno y la “Big Tech”? Esto lo discutiremos más adelante en una segunda parte.

Fabiano Dias es desarrollador de negocios internacionales para Bitwage y trabaja con criptomonedas desde 2015. Ya participó como conferencista en Bitconf Brasil, Labitconf, Descentralizar, y representó Bitwage en Blockchain & Bitcoin Conference Prague, IMTC y Viva Tech Paris 2018.

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Tomado del sitio de Cointelegraph