Aunque el valor de las criptomonedas ha variado mucho en el último año, esto no ha disminuido el atractivo de las mismas para los delincuentes. Muchos de ellos están trasladando sus actividades ilegales a la clandestinidad y fuera de la vista de las fuerzas del orden. Sin embargo, debido a la naturaleza pública de la mayoría de las cadenas de bloques, este rápido movimiento no debería ser una gran preocupación para las fuerzas del orden. Con las herramientas y la formación adecuada, seguir el rastro de los delitos relacionados con las criptomonedas no es tan difícil como parece.

Sin embargo, las agencias de inteligencia deben contar con un plan de investigación de las criptomonedas que incluya las herramientas adecuadas para recoger legalmente pruebas digitales y el personal debidamente capacitado para investigar este tipo de delitos cuando se produzcan.

La inteligencia digital (ID) es una definición de dos partes: los datos recogidos de fuentes y tipos de datos digitales (piensa en los teléfonos inteligentes, computadoras y la nube), y la forma en que las agencias acceden, gestionan y obtienen información de esos datos para llevar a cabo eficazmente sus investigaciones. Para que las fuerzas del orden puedan investigar los incidentes de seguridad relacionados con criptomonedas, deben estar equipadas con las herramientas y los conocimientos adecuados para impulsar estas investigaciones. Cuando los investigadores saben lo que buscan y están equipados para analizar y seguir esas pistas, las criptomonedas comienzan a parecerse menos a una red «invisible» y más a las operaciones de ID a las que están acostumbrados los equipos de investigación.

Según un informe sobre la aplicación de la ley sobre las criptomonedas elaborado por el Grupo de Trabajo Cyber-Digital del Fiscal General de los Estados Unidos, dentro del Departamento de Justicia, los delitos con criptomonedas caen en tres categorías:

1. Utilizar criptomonedas como producto de delitos

Bitcoin (BTC) apareció en los medios de comunicación mundiales debido a una serie de casos delictivos internacionales de gran repercusión relacionados con la darknet en 2013. En ese momento, Bitcoin era la única moneda que se utilizaba en la darknet. Tras varias incautaciones exitosas por parte de los gobiernos, los desarrolladores informáticos antirreglamentarios crearon Monero (XMR), Dash, Zcash (ZEC) y otras monedas de privacidad diseñadas para ofuscar el libro mayor público, lo que dificulta el seguimiento y confiscación de activos por parte de las fuerzas del orden.

Las empresas legítimas por lo general no recurren a la darknet para vender bienes y servicios, pero eso no significa que no se ofrezcan productos legítimos en ese lado del Internet. Los bienes robados, los productos falsificados y el software clonado con claves de activación robadas se encuentran fácilmente y a precios muy bajos.

Las empresas también se enfrentan al riesgo de robo de información. La venta de cuentas bancarias, registros de empleados, registros de clientes e información patentada es una de las formas más lucrativas en que los delincuentes ganan dinero en la darknet. En 2019, la firma de inteligencia de criptomonedas, CipherTrace, descubrió que el 66% de los productos y servicios ofrecidos por los vendedores de la darknet a lo largo del año provenían de los productos de pago robados de instituciones financieras comprometidas.

La forma más fácil y rápida de encontrar a estos delincuentes es a través de rastreadores de criptomonedas y programas de análisis avanzados.

2. Lavado de dinero y ocultación de actividad financiera

Cuando los delincuentes obtienen dinero a través de actividades ilícitas como la venta de drogas, el fraude, el tráfico de armas o la trata de personas, necesitan una forma de convertir los fondos ilícitos para que parezcan legítimos. Este proceso se llama «lavado de dinero».

Debido a su facilidad de uso y al pseudoanonimato, el lavado de dinero con criptomonedas se está convirtiendo rápidamente en un método popular para mover y legitimar fondo. En pocos minutos, la criptomoneda puede transferirse a otro país, convertirse en cualquier otra criptomoneda o cambiarse por activos reales.

3. Criptomonedas en el crimen con criptomonedas

Algunos criminales optan por centrar sus esfuerzos en los usuarios de criptomonedas y en los exchanges.

En 2018, tres hackers militares norcoreanos (que fueron acusados en febrero de 2021) lograron robar y extorsionar más de USD 1.3 mil millones en dinero fiduciario y criptomonedas a instituciones financieras y empresas. Como dijo el fiscal general adjunto John Demers:

«Los operadores de Corea del Norte, que utilizan teclados en lugar de máscaras y pistolas, son los principales ladrones de bancos del Estado-nación del siglo XXI».

En 2020, se perdieron cerca de USD 1.5 mil millones debido a fraudes y apropiaciones indebidas, según el informe «2020 Cryptocurrency Crime and Anti-Money Laundering Report» (Informe sobre delitos con criptomonedas y contra el lavado de dinero 2020) de CipherTrace. Los delitos relacionados con finanzas descentralizadas no paran de crecer trimestre tras trimestre.

Este tipo de investigaciones plantea muchos retos tanto para el gobierno como para las empresas privadas. La tecnología que hay detrás del sistema de criptomonedas es compleja y evoluciona rápidamente. No es de extrañar que las agencias policiales estén luchando sólo para mantenerse al día con las últimas actualizaciones de seguridad y el hardware necesario para resolver con éxito estos casos.

Está claro que el uso de criptomonedas no es una moda pasajera, dado que el interés por las mismas ha aumentado drásticamente. Las fuerzas del orden pueden rastrear determinadas billeteras o direcciones de criptomonedas, lo que puede dar lugar a la localización de un sospechoso detrás de las transacciones. Los nuevos desarrollos en inteligencia digital dan a los equipos de investigación la capacidad de ver las transacciones y seguir rastros de papel virtuales que pueden descubrir pruebas sobre los individuos que cometen delitos.

La capacitación y la educación son la clave

Uno de los primeros obstáculos para las fuerzas del orden a la hora de enfrentarse a las criptomonedas es la percepción. Las criptomonedas son nuevas y están en evolución, por lo que la gente las percibe como algo complejo, lo que significa que la capacitación y la educación son fundamentales. Los investigadores y las agencias deben tener los conocimientos necesarios para optimizar las prácticas y las técnicas, pero puede ser difícil para el personal de mando de la policía ver la importancia de la formación sobre criptomonedas porque este tipo de investigaciones son nuevas para las fuerzas del orden.

Las agencias se enfrentaron al mismo obstáculo hace una década, cuando el personal de mando no consideraba importantes las investigaciones sobre teléfonos móviles. Muchos equipos no investigaban los dispositivos móviles porque carecían de las herramientas y la capacitación necesaria para realizar un análisis adecuado de los datos en los teléfonos móviles. Hoy en día, casi todos los delitos tienen alguna relación con un teléfono móvil. En un futuro cercano, casi todos los delitos financieros tendrán alguna relación con las criptomonedas, ya que estas son el futuro inevitable del dinero.

Nuevas herramientas de investigación

El segundo nivel consiste en herramientas de investigación. Se trata de herramientas físicas utilizadas para recopilar datos de los dispositivos y del software utilizado para analizar los datos recopilados. Para crear las mejores herramientas para los investigadores, los equipos necesitan soluciones desarrolladas en torno a una herramienta integral de motor de búsqueda blockchain que reúna cantidades masivas de puntos de datos para rastrear direcciones de criptomonedas a través de mercados oscuros, exchanges y cajeros automáticos de criptomonedas.

Las nuevas soluciones que están llegando al mercado ofrecen a los equipos la posibilidad de sacar a la luz artefactos de criptomoneda que sirvan como «pistas» para iniciar una investigación sobre la activad en la cadena de bloques.

Los avances en la tecnología de las criptomonedas han empujado a los delincuentes experimentados a la clandestinidad, donde la presencia de las fuerzas del orden es prácticamente inexistente, y las posibilidades de ser atrapados son mínimas. Las fuerzas del orden deben prepararse ahora para crear una solución de investigación completa de principio a fin, centrada en los conocimientos, las herramientas y los servicios. La inteligencia digital es clave para desglosar lo que salió mal y prepararse para el siguiente incidente, y es imperativo que todas las estrategias de ID tengan contingencias apoyadas por herramientas de clase mundial diseñadas específicamente para las criptomonedas.

Con el mayor uso y la popularidad de las criptomonedas, las agencias también deberían trabajar para incorporar sus conocimientos de ID a las empresa y contratar a expertos con experiencia. Es una solución de dos partes: las agencias necesitan tanto la experiencia como las herramientas adecuadas para responder debidamente a los incidentes relacionados con criptomonedas. Estos son los componentes básicos de una estrategia de ID sólida. Las criptomonedas han sido rastreadas en diferentes delitos (desde el fraude financiero hasta el tráfico de drogas, de animales y de personas), lo que la convierte en una parte fundamental de las investigaciones ID. Y mientras se convierten en la nueva forma de dinero, la tecnología detrás de ellas ayudará a facilitar los procesos de investigación.

Hacer frente a estos nuevos retos requiere la evolución de las herramientas, la capacitación y estrategias de las fuerzas del orden en torno a la ID y el análisis de datos. La conclusión es que las criptomonedas llegaron para quedarse, y las fuerzas del orden deben tomar hoy las medidas necesarias para estar preparadas para el aumento de los delitos con criptomonedas que seguramente se generalizarán con la creciente popularidad de los activos digitales. Pero las criptomoneda son sólo una herramienta para los delincuentes, como lo ha sido por muchos años el dinero. Pero también deben convertirse en una herramienta para las fuerzas del orden.

Este artículo no contiene consejos o recomendaciones de inversión. Todas las inversiones y movimientos comerciales implican un riesgo, y los lectores deben realizar su propia investigación a la hora de tomar una decisión.

Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí son solo del autor y no necesariamente reflejan o representan los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

Leeor Ben-Peretz es el director de estrategia de Cellebrite, donde dirige las funciones de estrategia y desarrollo del negocio corporativo. Aporta más de 20 años de experiencia en los mercados de la seguridad forense, de las telecomunicaciones y del software, habiendo ocupado puestos clave de desarrollo empresarial y gestión de productos en empresas líderes del sector como Aladdin Knowledge Systems, Pelephone Communications, Comverse e InfoGin. Leeor tiene una MBA ejecutiva de la Universidad Hebrea de Jerusalén y una licenciatura en negocios y economía del Colegio Académico de Tel-Aviv.

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Tomado del sitio Cointelegraph