La Reserva Federal de los Estados Unidos volvió a subir las tasas en 0.75% en su esfuerzo para combatir la inflación. Ya estamos al nivel de 3.00%-3.25% y no es muy insensato asumir que para finales de año nos ubicaremos cerca de los 4.4% o más. Es posible que la inflación, de hecho, haya alcanzado su máximo durante el pasado mes de junio. Sin embargo, todavía tenemos mucho camino por recorrer. Esta inflación ha demostrado ser más testaruda de lo anticipado. Lo que implica que el ajuste del cinturón por parte de la Reserva, seguramente, seguirá por largo rato. En otras palabras, el panorama actual no es muy favorable para los activos de riesgo como Bitcoin.

Los inversores temen un entorno de alta inflación. Pero, al mismo tiempo, también temen una recesión. Claro que, sobre todo, temen a una recesión con alta inflación. La “estanflación” es obtener lo peor de los dos mundos. Por supuesto que no es lo que se quiere. Sin embargo, no siempre se obtiene lo que se quiere. Lo que sucederá, sucederá. Y, precisamente, ese es nuestro principal problema en estos momentos. No sabemos a ciencia cierta por lo que va a suceder. Entonces, los inversores están teniendo muchas dificultades para hacer pronósticos. Lo que, a su vez, hace la toma de decisiones una verdadera complicación. Mejor dicho, son tiempos de volatilidad e incertidumbre.

Los ciclos bajistas están repletos de oportunidades. Cierto. Sin embargo, también están repletos de riesgos y peligros. Lo “caro” o “barato” de un activo no se mide por lo mucho que el activo ha bajado de precio. Es decir, no se mide con el precio de ayer. Se mide por el precio de mañana. Por ejemplo. Si el precio de Bitcoin mañana se dispara a $30K, entonces, Bitcoin hoy está “barato”. Por otro lado, si el precio de Bitcoin mañana se desploma a $12K, entonces, Bitcoin hoy está “caro”. El inversor debe operar con un pronóstico. Si el pronóstico es optimista, compra. Si el pronóstico es pesimista, vende. El gran enemigo del inversor aquí, por supuesto, es el pensamiento ilusorio. Me refiero a la ilusión de certeza. Lo que se quiere evitar es la fe ciega del inversor idiosincrático que invertir es más un asunto de identidad que un asunto de dinero.

¿Por qué estás en esto? ¿Para ganar amigos en Twitter? ¿O para hacer dinero? El inversor debe ser objetivo y pragmático. Debe tener muy claro que su prioridad es su bolsillo. Si la prioridad es defender una ideología o promover una revolución política, prepárate para perder dinero. Porque los sesgos ideológicos nublan la visión. Los sesgos te convierten en un alcista crónico debido a un optimismo dogmático que no escucha razones ni acepta evidencias. El inversor idiosincrático ve lo que quiere ver. Y acomoda la realidad para complacer su narrativa.

He aquí el peligro. Muchos bitcoiners tomaron como credo la vieja narrativa de los escarabajos del oro y los libertarios. Esa narrativa se basa en el miedo y una marcada actitud anti-estatal. En consecuencia, se ve a Bitcoin como un “refugio seguro” en situaciones de crisis. O sea, un oro 2.0. Se piensa que la demanda vendrá de personas en busca de un “refugio seguro” en un mundo al borde del colapso debido al mal manejo de las autoridades. Sin embargo, la crisis llega y la evidencia nos demuestra todo lo contrario. ¿Qué hacemos? ¿Ajustamos nuestras teorías o nos aferramos al dogma? El inversor idiosincrático se aferra a sus dogmas, porque estos dogmas son parte de su identidad. Y, en muchos casos, esos dogmas son parte de su negocio. 

Bitcoin, en estos momentos, se está comportando como un activo de riesgo y su correlación con Nasdaq es evidente. Así de sencillo. Nos guste o no. Se trata de un activo sumamente volátil. Se trata de un mercado nuevo, inmaduro y emergente con mucho potencial, pero con muchos riesgos. Tenemos riesgos financieros y riesgos regulatorios. En estos tiempos de volatilidad e incertidumbre, los inversores están buscando estabilidad y certidumbre añadiendo más efectivo y bonos a sus portafolios. Mejor dicho, todo lo que tenga que ver con la inflación, la recesión o la estanflación son escenarios negativos para el precio de Bitcoin. Y todo lo relacionado con “un aterrizaje suave” y un posible viraje de la Reserva son escenarios positivos para el precio de Bitcoin. Claro que, como aún no está muy claro lo que sucederá, los inversores están oscilando nerviosamente entre el pesimismo y el optimismo. Se llenan de optimismo con las primeras señales de esperanza y se desilusionan rápidamente con los reveses.

En los días anteriores al evento, el mercado ya incluyó en los precios las decisiones de hoy. Es decir, la reunión de la Reserva Federal cumplió con las expectativas. O sea, no hubo sorpresas. Ya todos estábamos esperando este incremento. En consecuencia, ese alivio se festeja con una pequeña vela verde. El precio de Bitcoin aún se encuentra encerrado en el canal $21.6K-$18.6K. Y aún se encuentra por debajo de las principales medias móviles simples (20, 50, 200 días).

La verdadera acción comenzará en el momento de romper con este canal de consolidación. Si se rompe la resistencia, es una señal de entrada para los largos. Por el contrario, si se rompe el soporte, es una señal de entrada para los cortos. Este canal (técnicamente) se rompió por unas horas a principio de semana. Sin embargo, el rechazo fue muy rápido. Y no se generó una confirmación. Lo que significa que se trató de una señal falsa.

Todavía la tendencia es bajista. ¿Qué significa esto? Significa que la probabilidad de bajar es más alta que la probabilidad de subir. Claro que nunca se trata de una caída libre. Todo ciclo bajista tiene sus rallies alcistas. Ahora bien, yo estoy comenzando a sospechar que, definitivamente, este ciclo bajista terminará cuando alcancemos una mayor claridad en lo macroeconómico. En este momento, las gráficas o los datos del pasado no son tan importantes como las expectativas. Lo relevante es el futuro. Debemos hacer nuestros pronósticos con expectativas racionales.

¿De dónde vendrá la demanda? Debemos recordar que Bitcoin no es un objetivo sobrenatural caído del cielo. Bitcoin es simplemente un código. O sea, series de números y letras en una red de computadoras. Ese código no se come. Ese código no nos abriga. De hecho, no tiene valor intrínseco. Es un código. Una abstracción. Lo que sí tiene es valor monetario. Bitcoin es una tasa que se puede comprar y vender. ¿Qué es una tasa? En el fondo, es un par. Dos elementos. En este caso, BTC/USD. En otras palabras, Bitcoin crece con la demanda. Y la demanda crece con la liquidez del dólar. El interés es importante. Pero, en este caso, necesitamos las dos cosas. Interés y liquidez. ¿Qué pronóstico podemos hacer en torno a la liquidez del dólar en los próximos meses?

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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Tomado del sitio Cointelegraph