La comunidad Bitcoin es, esencialmente, rebelde. Es obviamente contracultural. Los usuarios de Twitter saben a lo que me refiero. Bitcoin no es un código cualquiera. Es un código que ciertamente despierta pasiones. También es una aspiración. Por un lado, tenemos a una comunidad con ansias de reforma. Y, por otro lado, tenemos una narrativa que hace promesas de un futuro mejor.

No hay que ser un genio para reconocer que un “bitcoiner estereotípico” es el «escarabajo del oro» de la era digital. Es decir, volvemos al eterno debate de los grupos más conservadores que anhelan un mundo pre-keynesiano. Aquí hay varias ideas que se unen. El libre mercado es perfecto. El Estado no debería intervenir en la economía. Una moneda dura es ideal. La tecnología hace milagros. El estatismo es el origen de todos los males económicos. Ahora bien, estas ideas son más viajes que las ventosas. No son ideas “bitcoiner” como tal. La utopía es bastante vieja. Lo nuevo es la vía de escape. Lo que ocurre es que muchas personas con estas viejas ideas adoptaron a Bitcoin en su etapa temprana. Me refiero a la corriente más “techno-savy” de los libertarios, anarcocapitalistas y conservadores. Ahora bien, debemos recordar que esto es más política que economico.

En Latina América, estos grupos normalmente no son muy populares. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es muy difícil no simpatizar con este espíritu anti-estatista después de haber vivido en carne propia la izquierda radical. Entonces, para muchos jóvenes latinoamericanos de la clase media y alta escuchar las ideas de los libertarios estadounidenses es música para los oídos. El enemigo de mi enemigo es mi amigo o algo así. El radicalismo en el poder genera radicalismo en la oposición. Entonces, después de cierto punto, la verdad es irrelevante. El rencor entre grupos es tan grande que la victoria es más importante que la verdad. El otro siempre está equivocado. El otro siempre es culpable. Somos diametralmente diferentes y no hay reconciliación posible.

Ahora bien, la tribu rebelde adopta una narrativa. Esta narrativa es un lenguaje totalmente completo. Y, obligatoriamente, debe ser distinto al lenguaje manejado por “El Establecimiento”. La tribu cuenta con sus propios expertos, sus propios conceptos y sus propias hipótesis. De hecho, la tribu funciona con un culto. El culto es puro y noble. El exterior es malvado. El culto es la familia. El exterior es el enemigo. El culto obtendrá la victoria final. Los enemigos son idiotas que serán aplastados.

Los libertarios normalmente hablan en nombre de toda la comunidad Bitcoin para promover su utopía libertaria. Entonces, uno podría caer bajo la impresión de que el éxito de Bitcoin y el éxito de las ideas libertarias van de la mano. Por otro lado, la aspiración no es un crecimiento parcial. Se trata de un crecimiento total. En otras palabras, “Bitcoin tomará al mundo en su totalidad”. Según muchos, comprar Bitcoin es una especie de voto por el mundo libertario.

Ahora bien, escapemos de la locura de Twitter y Youtube. Ignoremos por un momento todo ese ruido y revisemos el queso de este tostado directamente. ¿Cómo se configura la comunidad Bitcoin realmente? ¿Cuál es el ritmo de su crecimiento? ¿Cuáles son sus valores y creencias? ¿Cuál es la verdadera motivación detrás de una compra de Bitcoin?

La mejor manera de conocer a un país es estudiar a su gente. No es ver la película. En mi opinión, lo mismo es válido en el caso de Bitcoin. Lo mejor no es escuchar la narrativa de unos pocos. Lo mejor es estudiar a la comunidad toda directamente.

En primer lugar, Bitcoin es un fenómeno predominantemente «millenial» y «masculino». Se trata de un sector bastante educado y relativamente pudiente, fuente. En Estados Unidos, Europa y Asia (lejano oriente), la especulación es rey. Tenemos prácticamente a un Wall Street en esteroides. Y, en otras partes como Latinoamérica, África, y Asia (central, sur), especialmente en países con fuertes controles cambiarios, tenemos más énfasis en el intercambio P2P, fuente. Esto nos podría estar indicando que son usuarios de conveniencia buscando reducir las fricciones en sus sistemas financieros. Se estima que tenemos en todo el mundo unos 300 millones de usuarios: 25 millones en Estados Unidos, 24 millones en Latinoamérica, 32 millones en Europa, 160 millones en Asia, y un millón en Oceanía. Fuente.

En lo que corresponde al precio, los usuarios en Estados Unidos son particularmente relevantes. En primer lugar, porque los inversores (el capital) en los Estados Unidos tienen mucho peso. Y, en segundo lugar, porque los inversores en todo el mundo siguen muy de cerca lo que sucede en los Estados Unidos en materia de finanzas y mercados. Ahora bien, en los Estados Unidos, los millennials representan aproximadamente un 36% de la fuerza laboral, pero poseen únicamente el 5% de las riquezas. Los Baby Boomers poseen el 52.2%, Generación X posee el 27.6% y la Generación Silenciosa posee el 15.2%. Fuente.

Ahora en el campo de la ideología. Si bien es cierto que los primeros miembros de la comunidad fueron en su mayoría libertarios motivados por sus ideas políticas, con el tiempo, ha surgido una nueva mayoría motivada principalmente por la ganancia. Lo que implica que la comunidad es mucho más diversa en ideas de lo que se piensa. Según un estudio publicado en el 2018 por Coindesk, ya para entonces, la comunidad contaba con las siguientes inclinaciones: Socialistas 9%, Liberales 27%, Centristas 9%, Conservadores 21%, Libertarios 24% y Anarco-capitalistas 8%.

¿Qué significa todo esto? Significa que la narrativa Bitcoin que escuchamos en las redes sociales no representa a toda la comunidad. Lo que crea una desarticulación entre la narrativa y la realidad. Significa que la especulación y la inversión son las verdaderas motivadoras. Y significa que los millenials no son (todavía) tan poderosos en lo económico. 

Ahora hablemos del futuro. He aquí mis predicciones. Bitcoin y las criptomonedas tienen mucho futuro por delante. Pero es muy improbable que el “Bitcoin de los libertarios” tenga futuro. Con el tiempo, las ideas libertarias dentro de la comunidad perderán aún más peso. La comunidad se irá moderando debido a una mayor entrada de personas de todo tipo. La regulación es un mal necesario para poder captar el dinero de las generaciones más viejas que prefieren invertir en mercados regulados. O sea, nos parecemos cada vez más a Wall Street y menos a un grupo político clandestino.

La pobreza relativa de los millenials implica que la capacidad de compra tiene un techo. Sin embargo, con el tiempo, los millenials tendrán más dinero para invertir. Con la edad, gracias al trabajo y al ahorro, seguramente mejorará la capacidad para la inversión. Y las transferencias de riquezas debido a las muertes de las generaciones más viejas incrementarán las riquezas de las generaciones más jóvenes. Claro que este será un proceso largo. No estamos hablando de un par de años. Se trata de décadas. Podríamos esperar procesos más lentos y una mayor moderación dentro de una comunidad cada vez más diversa. El radicalismo es propio de nichos pequeños. Y Bitcoin se está convirtiendo en un gigante. 

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Tomado del sitio Cointelegraph