En lo que respecta al precio de Bitcoin, no hay un tema más complejo que la identificación de un fondo y una cima. Me refiero, por supuesto, al mínimo y al máximo del precio en un lapso determinado. El sueño dorado de todo inversor es comprar al precio más bajo y vender al precio más alto. O sea, entrar y salir a tiempo. En las gráficas, el mínimo es fácil de identificar. Ese mínimo es importante. Pero ese mínimo es pasado. Ya no sirve de mucho. En este caso, no estoy hablando de historia. Aquí estoy hablando de poder identificar mínimos en el presente. ¿Cómo saber que estamos en el mínimo? ¿Cómo saber que hemos llegado al fondo? 

Con cierta dificultad. No es fácil. Lo primero que debemos entender es que no es una ciencia exacta. Todo cálculo es imperfecto y aproximado. Lo primero que debemos abordar es el complejo tema de encontrar un precio justo para Bitcoin. El análisis fundamental, por ejemplo, es muy usado por el famoso club del valor. Los chicos de Ben Graham. Su exponente más conocido y exitoso es, por supuesto, el legendario Warren Buffett. Claro que se trata del análisis fundamental de compañías. En pocas palabras, consiste en hacer un avalúo objetivo de los activos, ventas, y el posicionamiento de la empresa. Esos cálculos nos dan un número aproximado que luego comparamos con el precio de mercado de la empresa. Si el precio de mercado está muy por debajo, es una oportunidad de compra. Y si el precio está muy por encima, es el momento de vender. 

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Ahora bien, la estrategia de Buffett es bastante conservadora y muy centrada en la valoración de compañías con una larga trayectoria. No nos ayuda mucho en la valoración de mercancías, coleccionables, o empresas nuevas. Es muy buena para analizar un banco, pero no sirve de mucho para analizar una startup. ¿Cómo estimamos el precio justo de una compañía en crecimiento? Este sector es más especulativo que el sector valor porque el análisis se basa principalmente en suposiciones. En otras palabras, el análisis se hace con las proyecciones de ventas futuras. 

El tema de las mercancías es más complejo aún. El oro, por ejemplo, es un activo especulativo por excelencia. Un activo especulativo es un activo no productivo. Aquí olvidemos por un momento la connotación negativa que normalmente asociamos con la palabra “especulación”. Por ejemplo, un picasso es un activo especulativo. Y una granja es un activo productivo. Un picasso en 100 años será el mismo picasso. Pero la granja ha dado 100 años de productos. El oro es un activo especulativo y un kilo de oro en 100 años seguirá siendo un kilo de oro. Pero una compañía produce. La producción de una compañía, actual o en potencia, es la mejor referencia para determinar su precio. ¿Cuánto vale algo que no produce nada? 

Digamos que hay activos de “producción de riqueza” y activos de “transferencia de riqueza”. Los activos que carecen de valor intrínseco (medios de intercambio) son activos de “transferencia de riquezas”. En este caso, el valor es muy subjetivo. Se trata principalmente de una dinámica entre el suministro y la demanda. El suministro se determina por el inventario y el flujo. Y la demanda está muy ligada al capital disponible y a la demografía. 

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Aquí me enfocaré en la demanda. Las variables más relevantes son: La política monetaria, el tipo de inversor, la infraestructura, la regulación y el sentimiento de los inversores. En el caso de Bitcoin, usemos como referencia el piso de $39-40K. Tomando el máximo de $69K, se trata de una caída del 40%. Si revisamos el histórico, no es una caída muy fuerte. Pero considerando lo que hemos ganado en liquidez y estabilidad en los últimos años, se podría decir que sí es una caída importante. El cambio de política monetaria es un revés de mucho peso. Pero el mercado ya está aceptando la noticia. Y ya el pánico está pasando. El miedo extremo en los indicadores de sentimiento nos da esperanza para pensar que lo peor ya pasó. 

Saltemos ahora a los indicadores técnicos. Los promedios, los soportes y las resistencias. El panorama macroeconómico nos sugiere que durante este 2022 el crecimiento se mantendrá. Si bien es cierto que se trata de un crecimiento más lento que el año anterior, debido al recortes de liquidez por parte de la Reserva Federal, es crecimiento al fin y al cabo. En el 2021, Bitcoin creció un 60%. El mínimo se ubicó en la zona de los USD 28K. El máximo en la zona de los USD 69K. Podemos asumir, debido a las condiciones macroeconómicas, que tendremos mínimos ascendentes. O sea, nuestro mínimo para este año será superior al mínimo del 2021. 

Otro factor: La fuerza de un soporte se mide por el rechazo que recibe. El rebote es una señal de esperanza. El hecho de que hoy estemos por encima del promedio anual es bastante consolador. El promedio anual (USD 43K) hace un soporte extraordinario. Todo nos indica que estamos muy cerca del piso. Es decir, nuestro piso actual parece ser USD 39K-40K. ¿Qué significa esto? Bueno, significa que es buen momento para comprar. 

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¿Llegaremos a USD 100K este año? Es posible. Claro que primero tenemos que romper el máximo del año pasado (USD 69K). Ahora bien, el asunto no es llegar a USD 100K. La meta debe ser llegar y mantenernos por encima. Eso sí lo veo más difícil de lograr. Eso exige un crecimiento superior al 100%. Lo que veo más complicado porque significaría tener un año mucho mejor que el anterior. Y las condiciones simplemente no están dadas para eso. 

Mientras más baja de precio un activo, menos riesgo tiene. O sea, el miedo de los demás es nuestra gran oportunidad. La masa es esencialmente emotiva. El inversor debe ser frío como el hielo. Y paciente como la tortuga. Yo no doy recomendaciones. Ni doy consejos financieros. Pero les confieso que estoy en modo compra a lo largo y ancho. En tiempos de euforia, muchos de mis lectores, de vez en cuando, me tildan de bajista. Eso ocurre cuando siento que estamos cerca de un máximo. Lo opuesto también es verdad. Me vuelvo alcista y optimista en tiempos de pánico. Los mínimos me encantan. Los gritos de pánico son cantos del cielo para mí.

Tomado del sitio Cointelegraph